| Los 80 céntimos de un café, el sueldo de Rajoy, el acido bórico, la ministra de Fomento y Esperanza “Sara Mago” Aguirre inaugurando doblemente el metro de Madrid, el “no a la tala” de “Tita” Cervera, Aznar haciendo apología de la bebida, las declaraciones del arzobispo Fernando Sebastián “aconsejando” votar a la Falange, la fórmula 1 y la Generalitat valenciana y como fin de fiesta, Isabel Pantoja entre rejas y Julián Muñoz en huelga de hambre. ¡¿Quién quiere debate si tenemos circo?! |
La comparación entre la campaña electoral para la presidencia del estado francés y la de las elecciones autonómicas y municipales de su homólogo español es odiosa. Aunque el debate en Francia ha estado también dominado por los asesores de imagen, aunque todos los candidatos sean solamente diferentes caras de un mismo sistema y el debate no haya profundizado en los verdaderos problemas de los pueblos del estado francés…aun así por lo menos hemos visto enfrentadas diferentes formas de entender el estado, de gestionar la economía, siempre dentro de los estrechos márgenes que permite el sistema capitalista, por supuesto. Se ha discutido sobre los disturbios en las barriadas de los extrarradios, la inmigración, la vivienda, las relaciones exteriores…etc.
Las elecciones del estado español nos han traído un espectáculo totalmente diferente. La consigna ha sido, como siempre, distraer al personal. Si algún cargo municipal se ve pillado con las manos en la masa, si los candidatos meten la pata en alguna declaración, si aparecen en prensa datos económicos o encuestas que no gustan en las sedes de los partidos mayoritarios, siempre están ahí los asesores de prensa o los medios afines para sacar noticias o declaraciones huecas pero vistosas que sirvan de defensa o contragolpe. Han convertido la campaña electoral en una burda comedieta al más puro estilo de Pajares y Esteso. Y si eso no funciona sólo hay que mirar a Euskal Herria. Siempre protagonista en los diferentes procesos electorales, en esta ocasión se han superado. El Partido Popular ha destapado su verdadera cara fascista saboteando el proceso de paz desde un principio, repitiendo una mentira mil veces para intentar convertirla en una verdad, 11M por ejemplo, repitiendo consignas ambiguas y pegadizas (¿os suena “libertad”?) apelando a los peores instintos (como en la huelga de hambre de De Juana o las manifestaciones de la AVT)…Se han mostrado como alumnos aventajados de Goebels.
El partido socialista no le ha ido a la zaga. Mostrando una cara ambigua y a la vez demagógica frente al conflicto vasco, presumían de talante negociador y a la vez mantienen a una parte importantísima de nuestro pueblo en la ilegalidad con la antidemocrática Ley de Partidos. Hablaban de proceso de paz y al mismo tiempo presumen de reprimir más que el Partido Popular. ¿Y el PNV? Han suspirado aliviados después del atentado de Barajas, se ha notado que no quieren un proceso de paz que ellos no controlen, han mostrado su carácter antipopular apoyando las acciones represivas del estado español pero manteniendo un tono calculadamente ambiguo por si pica algún despistado. Lo último han sido las declaraciones de Imaz abriendo la puerta a un posible pacto con el PP. ¿Acaso la izquierda parlamentaria ha mostrado algo de decencia en estas elecciones? ¿Recordamos a Llamazares instando a actuar a las fuerzas represivas del estado español contra la izquierda abertzale? ¿O intentando mediar entre PSOE y PP para alcanzar una postura consensuada frente al “terrorismo”? Eso sí, luego se llenan la boca hablando de la 3ª república. Si algo bueno van a traer estas elecciones es la previsible debacle electoral de IU, acontecimiento que esperan los verdaderos progresistas del estado como agua de mayo.
Otro capitulo de esta comedia infame, ha sido la trama marbellí. Un capítulo menor pero esclarecedor en muchos aspectos. Con sus detenciones mediáticas, el gobierno ha intentado mostrar una imagen de firmeza contra la corrupción urbanística pero es sospechoso que el único ayuntamiento que ha sido investigado seriamente haya sido uno de los pocos no controlados por los partidos parlamentarios. Todo el mundo sospecha que si se investigaran las políticas urbanísticas, desde el Cabo de Creus hasta Tarifa, no habría cárceles en Europa para alojar a concejales de urbanismo.
Todos los partidos parlamentarios, sin excepción, utilizan y han utilizado el miedo para tenernos controlados. El Partido Popular explota el miedo a la disgregación del estado, el vértigo de lo nuevo frente a la engañosa seguridad de lo ya conocido. Profundamente reaccionario, ha conseguido con la excusa de “la lucha contra el terrorismo” un recorte de los derechos democráticos de todos los ciudadanos del estado y ha llevado a cabo políticas económicas ultraliberales que no habrían sido apoyadas por la mayor parte de sus votantes de no haber estado estos distraídos en el “conflicto vasco”. Una forma de propaganda muy extendida entre las supuestas democracias, sólo tenemos que fijarnos en EE.UU. o en el Reino Unido.
El PSOE y la izquierda parlamentaria nos venden otro producto. Éstos insisten en el miedo a la derecha reaccionaria, mostrándose como la única alternativa frente al fascismo. Esconden sin embargo que solo son la otra cara del sistema, un poquito más progresista en lo social pero casi simétrica en lo económico, la válvula de escape que salta cuando a la oligarquía se le va la mano.
Los partidos nacionalistas como el PNV, en cambio, nos asustan con el miedo a los “españoles”, causantes de todo mal. No cuentan que lo que ellos defienden es simplemente el interés de las burguesías nacionales frente a la gran oligarquía estatal. Esconden (últimamente no tanto) que a la hora de la verdad renunciarán al justo derecho de autodeterminación de su pueblo para poder repartirse el pastel en un escenario más o menos controlado.
Todos ellos nos ven como consumidores antes que como ciudadanos. Nos venden una imagen y unas pocas “ideas fuerza” con las que vendernos la moto. Nos quieren sacar de las calles, buscan que no nos organicemos para que tengamos que depender de ellos a la hora de exigir nuestros derechos. Quieren que el debate se de solamente en los parlamentos y en los medios de comunicación controlados por ellos. Buscan que nos olvidemos de pensar, ya pensará la elite política por nosotros.
Los diferentes pueblos del estado español, y el pueblo vasco en concreto ¿se merecen asistir a un espectáculo tan cutre y bochornoso? Hartos de tanta mierda, crece la apatía y el desasosiego, nadie cree en la política ni en los políticos pero a ellos no les importa, todo vale mientras no se cuestione el sistema. Ningún político y ningún partido cree ya en una alternativa, los que no se han vendido o no han traicionado al pueblo se han rendido.
Estamos hartos de políticos que defienden un sistema y un estado antipopular y opresor. Que no dudan en enfrentarnos y engañarnos con tal de mantener sus prebendas, que perpetúan un régimen corrupto apropiándose de un concepto que ni conocen ni respetan; DEMOCRACIA. El pueblo español tiene que darse cuenta de que no será libre si no deja que un pueblo hermano como es el vasco siga su camino ejerciendo un derecho esencial de todos los pueblos del mundo; el derecho de autodeterminación, el estado español lleva mucho tiempo sangrando por la herida de Euskal Herria.
Llegará un día en el que nos demos cuenta de nuestro poder, de nuestra autosuficiencia, que no nos merecemos este sistema antidemocrático, que podemos colaborar solidariamente entre pueblos caminando juntos hacia el fin de lo estados, que podemos crear un mundo nuevo y justo. Que no tenemos que tener miedo de un futuro en Libertad, Libertad en mayúsculas no ese burdo engaño que nos quieren colar como tal. Ese día pelearemos por mandarles donde se merecen; de una patada en el culo al fin del mundo.
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