Se muestran los artículos pertenecientes al tema ideas y proyectos.
Comunicado de prensa de la FAU-AIT
Desde hace tres meses, el personal de esta fábrica situada en el sur de las montañas Harz la mantiene ocupada en tres turnos de vigilancia. Quieren impedir el cierre definitivo, el desmantelamiento y la venta de la fábrica. El 10 de agosto pasado, la empresa [propiedad de la estadounidense, de Texas, Lone Star] presentó el expediente de cierre. La fábrica se encuentra en un estado ruinoso y los locales han sido vaciados, a excepción de una parte. El personal está cobrando el paro, pero espera poder seguir trabajando.
"Strike-Bike" (la huelga de las bicicletas) - las bicicletas de la solidaridad de Nordhausen
Durante la ocupación, y a continuación de debates mantenidos durante las visitas solidarias que habíamos recibido, nosotr LWo s, trabajador LWo s de la fábrica, pensamos retomar la producción. Dado que no se trata solamente de evitar el desmantelameinto de la fábrica y esperar la llegada de un nuevo inversor, la idea de la "Strike-Bike" está recibiendo respuestas muy positivas. Tenemos la oportunidad de demostrar la capacidad de l LWo s trabajador LWo s de desarrollar con éxito sus propias iniciativas y de autogestionar la producción y la distribución.
Si conseguimos nuestro objetivo de recibir pedidos de 1.800 bicicletas producidas en régimen de autogestión, ayudaremos a difundir las ideas de solidaridad y daremos un apoyo moral a compañer LWo s que se hallen en situaciones similares, luchando, como nosotr LWo s, para evitar la "reconversión total". ¡Por tod LWo s!
Hemos encontrado la ayuda de la FAU, que está promocionando por toda Alemania nuestra lucha y la venta de la "Strike-Bike".
Para más información: http://www.strike-bike.de
La historia de la ocupación: http://www.labournet.de/branchen/sonstige/fahrzeug/bikesystems.html
Para contactar con la plantilla y hacer pedidos de bicicletas:
"Bikes in Nordhausen e.V." c/o. André Kegel, Bruno-Kunze-Str. 39 99734 Nordhausen Teléfono: 03631-622.124 y 03631-403.591 Fax: 03631 - 622 170 E-mail:
Para más información sobre la campaña del Grupo de Solidaridad con la Strike-Bike de la FAU: Folkert Mohrhof Teléfono 0179-4863252 De lunes a viernes de 10h a 15h, también en el +49.40-20.90.68.96
http://www.alasbarricadas.org/forums/viewtopic.php?p=282005#282005
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| II Mundialito Antirracista de Alcorcón - Sábado 1 de Septiembre de 2007 x CSO Eskuela Taller COMUNICADO |
Llega Septiembre una vez más y junto a él, como siempre, la celebración de las fiestas de nuestro pueblo, Alcorcón. Un barrio humilde pero alegre, de gente trabajadora fundamentalmente, en el que los y las jóvenes, como en tantos otros lugares, nos enfrentamos a la desalentadora perspectiva de un futuro incierto, condenado de antemano al pago de una desorbitada hipoteca que nos encadene de por vida, y a un presente ciertamente triste, caracterizado por los puestos de trabajo rutinarios, inestables, inseguros y mal retribuidos que a la juventud, y en especial a las mujeres, se nos reservan. En una palabra: precariedad. Asimismo la desilusión generalizada y el atroz individualismo, al que nos ha llevado este sistema competitivo y consumista, es combinada con un galopante fracaso escolar y el auge generalizado que viene registrando el consumo de todo tipo de drogas en el Estado español. Mientras tanto aquell@s que gozan de unas bien infladas cuentas bancarias, es decir, promotores inmobiliarios, especuladores bursátiles, empresarios, politicuchos y sátrapas diversos se frotan las manos viendo como l@s jóvenes no sólo pasamos por el aro, callamos y ponemos la otra mejilla, sino que también somos capaces de destruimos gustosamente el cerebro cada fin de semana. Somos, en definitiva, un pueblo como tantos otros, aunque a principios de este año contamos con el dudoso privilegio de saltar a la palestra informativa a raíz de un incidente puntual que los medios de comunicación trataron de transformar muy interesadamente en un brote xenófobo, una "simple" cruzada de jóvenes "españoles" contra "bandas latinas", aún a sabiendas de que era algo completamente falso. Estuvimos por ello durante una semana entera en el punto de mira de los mass media, presentándonos como un pueblo racista y cazurro plagado de "bandas" de jóvenes armados en particular guerra contra sí mismos, y como no podía ser de otra manera, también en el de las patéticas organizaciones de la ultraderecha española, y sus cómplices, que trataron, desde luego sin éxito, hacer acto de presencia en nuestras calles. Creyeron encontrar en Alcorcón un caladero de votos y borreg@s para unos partidos derechistas que no consiguen despegar electoralmente, y se dieron cuenta de lo que es para ellos una cruda realidad, que en Alcorcón la juventud mayoritariamente responde, no los tolera, se autoorganiza si es preciso y se defiende activamente, tanto de las bandas de navajeros como de los grupos neonazis.Autoorganización, autodefensa, autogestión, autonomía. Por todo ello cobra especial relevancia la II edición del Mundialito de fútbol antirracista de Alcorcón , un proyecto ilusionante para tod@s nosotr@s, que cuenta con el trabajo y esfuerzo desinteresado de much@s compañer@s y que este año se materializará en una notable mejora organizativa y en una mayor afluencia de equipos, hinchas, amigas y amigos, y colectivos sociales e inmigrantes. El año pasado ya fuimos cientos las personas congregadas, pero esta vez seremos muchas más, porque "la solidaridad es la ternura de los pueblos", y la única responsable de que millones de personas tengan que emigrar desde sus países de origen es la pobreza que el sistema capitalista depara a la inmensa mayoría de la población mundial. Asamblea del CSO eskuela taller de Alcorcón |
El miercoles 22 de agosto en el local de Multi foro cultural Alicia, en la cuidad de Mexico, se llevo acabo el evento de denuncia sobre el asesinato de Nicolas Sacco y Bartolomeo Vanzetti
El miercoles 22 de agosto en el local de Multi foro cultural Alicia, en la cuidad de Mexico, se llevo acabo el evento de denuncia sobre el asesinato de Nicolas Sacco y Bartolomeo Vanzetti, luchadores anarquistas Italianos de oficio pescador y zapatero comprometidos con el movimiento social y un cambio profundo del mismo, dejando atras no solo a su familia, si no su vida misma.
En el evento se hizo una invitacion a participar en la propuesta de la solidifcaciòn de la Cruz Negra Anarquista- DF, la cual tiene la intension de trabajar en la difusion de los presxs politicxs anarquistas, de esa misma manera realizar la denuncia y exiguencia de la liberacion de todxs los presxs tanto comunes como politicxs, ya que se entiende que las carceles no solo son una herramienta del estado para intentar callar las voces de los luchadorxs sociales y los movimientos de los cuales emerguen, si no como campos de exterminio donde mas alla de rehabilitar a una persona o sociedad la destruye.
Mandar cartas y mantener la comunicacion es fundamental en la vida de los presxs no solo por hacerlos sentir acompañadxs, si no por que es muy importante escuchar su opinion sobre lo que viven en las carceles y lo que piensan sobre lo que acontece socialmente dentro y fuera de los movimientos sociales, generar con ellos discusion y analisis de propuestas que generen organizacion y apoyo mutuo. Estos son algunos de los planteamientos que dicha organizacion mantiene, la proxima reunion se llevara acabo en la Biblioteca Social Reconstruir, ubicada en calle Dolores edificio Independencia 401 col centro DF, el dia 5 de septiembre a las 6 pm.
Se mostro un video sobre una obra de teatro de la vida y muerte de dichos anarquistas, vimos la esenificacion donde son asesinados en la silla electrica, esto nos llena de rabia e indignacion, puesto que este no solo era un metodo para los presxs politicxs, si no tambien para los que el sistema penitenciario segun su “moral burguesa” considerara su muerte, tales descargas lograban obscurecer por completo las carceles, logrando crear una obscuridad que significaba el terror hacia la muerte, pero sobre todo el terror hacia las politicas de exterminio en las cuales aun vivimos, puesto que “ segun” este metodo a sido herradicado, vemos que continuan las muertes de presxs, torturas, violaciones tanto a sus derechos como sexuales, amedrentaciones, etc.
Su trabajo rompio las fronteras al mantenerse en contacto con anarquistas de todo el mundo como fue el caso de los hermanos Magón y contemporaneos. Esto nos deja una enseñanza historica muy importante, pues simpre habra en todo el mundo compañerxs con el mismo compromiso social y es un deber romper las fronteras fisicas fortaleciendo no solo las redes de comunicación, si no las de apoyo mutuo y solidaridad.
Ante la inminente orden de desalojo para l@s habitantes del pueblo de
Navalkejigo, redactamos este comunicado con la historia del pueblo y los últimos
acontecimientos:
Historia del pueblo
El pueblo de Navalquejigo tiene una historia de mas de ocho siglos en los cuales sus ayuntamientos se han repartido entre Galapagar, El Escorial e incluso la propia independencia que demuestra la "picota" de piedra de la plaza de 1748. Actualmente pertenece a El Escorial desde el siglo XlX. A mediados del siglo XX empieza a decaer el pueblo siendo en los años 80 cuando es abandonado totalmente. A partir de ahí el peblo solo es utilizado por jovenes de la zona que lo desolaron y por algun@svecinas de la zona que lo utilizaron para hacer algunos festejos, hasta que entre el 97 y el 98 es okupado y rehabilitado por los actuales vecinos del lugar.
A finales del 2005 un habitante del pueblo es informado de una peticion de desalojo y que por lo visto no se lleva a cabo al no disponer las fuerzas de seguridad de un operativo especial.
El pasado martes día 13 se pone en nuestro conocimiento y el de nuestro abogado de una orden de desalojo en el plazo de 20 dias, orden que viene de la anterior denuncia que se basa en el supuesto mal estado de las casas y el peligro que corren sus habitantes.
L@s que aqui vivimos actualmente no reivindicamos la pertenencia de las
casas, pero si denunciamos la ilegalidad del desalojo.
Algunos ejemplos de la irregularidad del proceso son:
1- Las casas que alegan en ruinas, son muy pocas y no estan habitadas, las habitadas estan perfectamente rehabilitadas y habitables.
2- El informe técnico de habitabilidad presentado como excusa para desalojarnos es totalmente deficiente (dicho incluso por quien hizo el informe), además de tener una antigüedad de más de 6 años. Necesitandose de una revisión exhaustiva del interior y exterior de las casas habitadas por parte de un perito competente.
3- Sólo uno de l@s más de 15 habitantes del pueblo ha sido avisado con antelación del desalojo, siendo necesario notificarselo a tod@s para poder sacar pertenencias.
4- El pueblo supuestamente tiene 4 dueños distintos, pero sólo uno de ellos ha presentado denuncia, demostrando ante el juez la propiedad, tan solo con una copia simple del registro de la propiedad, sin que sepamos cuales son las casas de este individuo, osea, cuales pueden desalojar y cuales no.
Por todo esto necesitamos de vuestra ayuda, hemos recurrido la sentencia del juez, vamos a empezar con una recojida de firmas y difusión de la situación y estamos abiertos a todas las personas que han hecho que este proyecto crezca y a las que simplemente ven los últimos acontecimientos como injustos que nos mandeis ideas y fuerzas para parar este desalojo, respetando la decision de la asamblea de hacerlo de una manera no violenta.
¡¡NAVALKEJIGO NO SE DESALOJA!!
Geógrafo de fama internacional, militante anarquista, (Sainte Foy La Grande, Gironda, 1830-Bruselas 1905), Reclúes será considerado por Peirats el «teórico del anarquismo que (le) parece más actual y de experiencia más válida y aleccionadora para el presente», y añade: «Ni siquiera he tenido que esforzarme para encontrar la figura más ejemplar por sabia, modesta, sensible, erudita a la par que poética, revolucionaria al mismo tiempo que pacífica, y cuyo mensaje desafía el tiempo, todos los tiempos…» (Bicicleta, n º11). Su familia era de convicciones protestantes pero al mismo tiempo liberal, y Elisée fue uno de los 14 hijos que tuvieron entre los que también cabe reseñar a Elie, que acompañó a su hermano en muchas batallas militantes y científicas, pero que, en opinión de Nettlau, era «demasiado escéptico para poder sentirse anarquista —su tesis universitaria de 1851, (Elies) había tratado del principio de autoridad (en teología)—, fourierista y asociacionista en espíritu, tomó parte en la empresa cooperativa “La Credit au Travail” y en las publicaciones L`Association y La cooperation, de París…». Imbuido en sus ideas antipapistas y anticlericales, Reclús estaba en un principio destinado para pastor, pero su vocación natural fue la de geógrafo, disciplina que expondrá durante décadas en una obra extensa y múltiple, en la que se combina una profunda cultura, un amplio conocimiento de las aportaciones científicas que le precedieron así como una sugestiva riqueza expositiva y literaria. Junto con Kropotkin, Reclús tiene un lugar destacado en el pensamiento geográfico decimonónico (cf. Josefina Gómez Mendoza, Julio Muñoz Jiménez y Nicolás Ortega Cantero, El pensamiento geográfico, Alianza Universidad, Madrid, pp. 42-48).
Esta inclinación le vino en Berlín donde en vez de estudiar teología asiste a las clases de Ritter y Humboldt. Su evolución hacia el anarquismo comienza con la revolución de 1848. Por aquella fecha escribió: «…Durante diez años arrastróse por Francia un abominable espíritu de logro y egoísmo; al fin llegó la revolución del desprecio». Luego vendrá la lectura de Proudhom. Se considera ya anarquista en 1851. «Este año, escribe, de internado en mis estudios, he dado fin a todas mis vacilaciones y estoy firmemente decidido (…) a seguir la voz de mi conciencia. Jamás aceptará ninguna especie de consagración, sea pues no veo en ella más que un papismo disfrazado e intolerante ¿Cómo podría yo, que aceptó la teoría de la libertad de todo y por todo…? No quiero ser pastor. La decisión está tomada, de la herejía religiosa pasa a la herejía política. El Estado es como una Iglesia, un instrumento que rompe el equilibrio en las relaciones entre el hombre y el medio, engendra la desigualdad entre las personas y provoca las contradicciones de unos grupos sociales contra otros; el fin del Estado es por lo tanto el principio de toda revolución». Después de 18 Brumario de Louis Bonaparte, Reclús ha de coger el camino del exilio y viaja por Gran Bretaña, Irlanda, Nueva Orleans, Sudamérica… Su aventura en este continente resultara apasionante y fructífera —le subyuga el antecedente de Humboldt— para su carrera de geógrafo, aunque no faltan historiadores que le implican en el surgimiento o impulso de tendencias libertarias en Nueva Granada donde estuvo en los agitados conflictos de 1855. M. Segall sostiene que, durante años, Reclús actuó como consejero de la internacional negra en el continente y que, sin su contribución, el desarrollo de los grupos bakuninistas «hubiera sido incuestionablemente más lento».
Reclús volverá furtivamente a Francia en 1857 y comienza a trabajar con su hermano onésimo en la investigación geográfica y al amparo de un protector que durante años les facilitó trabajo en la importante editorial Hachette. En 1864 trabó relaciones con Bakunin del que será, según su propia definición, «hermano independiente», y con él estará en los grandes debates de la Liga por la Paz y la Libertad, en la Alianza Socialista a la que ayudó decisivamente en Francia y en la AIT. No tiene una intervención constante, pero sus aportaciones brillan a gran altura. Delante de los reformistas de la Liga intentó demostrar que las «fronteras no son más que líneas artificiales impuestas por la violencia, la guerra, la astucia de los reyes y sancionadas por la cobardía de los pueblos». En relación a la cuestión del federalismo dijo: «…creo que con toda lógica, que después haber destruido la vieja patria de los chovinistas, la provincia feudal, el departamento y el distrito, máquinas de despotismo, el cantón y el municipio actuales, invenciones de los centralizadores a ultranza, no quedaba más que el individuo, y éste debería de asociarse como le pareciera». En 1871, Reclús fue uno de los «communards» trabajando como director de la Biblioteca de París y en plena euforia escribe: «¡Cuán bella es la humanidad! ¡No se la conoce, se le ha calumniado constantemente!». Con un fusil descargado luchó en las barricadas y su prestigio internacional le salvó de una muerte bastante segura. Es condenado a la deportación, pena que le es conmutada por la del exilio gracias a una campaña internacional en la que intervienen Charles Darwin, Herbert Spencer y otros famosos. Residirá en Italia y después en Ginebra donde funda, junto con Kropotkin, la revista Revolté. Una amnistía le abre de nuevo las puertas de Francia, lo que le lleva a intensificar desde entonces su labor científica, de una ciencia que entiende «no debe de ser monopolio de los profesionales: la ciencia tiene un sentido amplio y abarca el conocimiento que resulta de la experiencia de la vida y que se ha aprendido en la calle en el taller, etc. Todos debemos observar, aprender y transmitir lo que hemos aprendido en la gran escuela del mundo».
En 1892 ingresa en la «Societé Geográphique de París» y cinco años más tarde acepta un cargo en la Universidad Nueva de Bruselas protegida por el partido socialista belga. Angélica Balabanova, que sería discípula suya, escribe en sus memorias que esta Universidad la «habían creado los intelectuales radicales belgas en 1894 como campo de actividad para Reclús, cuya obra había iniciado una nueva era en los anales de la geografía científica (…) Era el típico intelectual anarquista de la época, Su propia vida era exponente cotidiano de sus ideas. Toda víctima de la desigualdad, fuese buena o mala, culpable o inocente, atraía su generosidad y coraje. Su mujer le asignaba unos centavos al día para sus gastos, porque sabía que daba todo lo que tenía al primer necesitado que le saliera al paso, muchos de los cuales abusaban de su buena fe y su bondad». Esta actitud cívica la mantendrá con coherencia, negándose, por ejemplo, a condenar los atentados terroristas con los que no estaba de acuerdo. Sobre este punto escribió: «Personalmente, cualesquiera que sean mis juicios sobre talo cual acto o tal o cual individuo, jamás mezclaré mi voz a los gritos de odio de hombres que ponen en movimiento ejércitos, policías, magistraturas, clero y leyes para el mantenimiento de sus privilegios». Se mantuvo en la «Université Nouvelle» hasta el final de su días dejando una impresionante obra científica y una menor obra militante. No siempre mantuvo una coherencia en su obra —por ejemplo justificó el centralismo nacional francés—, e intentó demostrar, entre otras cosas, que la «condición principal para asegurar el triunfo es deshacernos de la ignorancia…». Ya que se trata de «aprender (que) es la virtud por excelencia del individuo libre, emancipado de toda tutela autoritaria, tanto divina como humana». Porque está convencido de que la «ignorancia disminuye y entre los evolucionistas revolucionarios asociados para la obra común, el saber dirigirá pronto el poder. Este es el hecho capital que nos da esperanza en el destino de la humanidad».
Entre sus evocaciones biográficas destaca la que efectuó Max Nettlau. Reclús. La vida de un sabio justo y rebelde (Biblioteca de La Revista Blanca, BCN, 1928). Menos conocidas pero más elaboradas es la de Joseph Ishill, Elies and Eliseo Reclús -In Memoriam (Berkeley Heights, Nueva York, 1927), una aproximación familiar de Paul Reclús, Les Freres Elies et Eliseo Reclús ou du protestantisme a l´ anarchisme (Paris, 1964). Algunas de sus obras publicadas en castellano, son: La atmósfera; Las colonias anarquista,; Mis exploraciones en América (todas en F. Sampere y Cia, Valencia), Nueva Geografia Universal. La Tierra y los hombres (El Progreso Ed., Madrid, 1888-1892), El porvenir de nuestros hijos (Ed. Presa), La montaña y el arroyo (Ed. Populares Iberia, Madrid, 1932). El hombre y la tierra (traducción de Anselmo Lorenzo, revisión de Odón del Buen, reeditada por Doncel, Madrid, 1975, 8 vol., prólogo de Carlos E. Rodríguez.), Evolución y revolución (Júcar, Madrid. 1978), y la antología La geografía al servicio de la vida, efectuada por un colectivo de geógrafos de la Universidad de Barcelona (Ed. 7 y 1/2, BCN, 1981).
| Horst Stowasser es escritor alemán, militante de la FAU y uno de los máximos impulsores del Proyecto A, una iniciativa revolucionaria para “reconquistar la cotidianeidad en un barrio o una ciudad mediante un modelo de anarquía vivida a través del ejemplo”. |
A: Horst, ¿Nos explicas un poco de qué va esto del Proyecto A? H: ¿De qué va o de qué iba? A: De qué iba. Cuál era la primera parte: el origen, en qué noche de lujuria y taberna se os ocurrió montar esto. H: Fue menos taberna y más frustración con el movimiento anarco. La meta del Proyecto A es la de todos los anarcos: la revolución mundial, por supuesto: el cambio profundo de la vida, pero vamos... Se trata básicamente de encontrar un camino adecuado a la situación de hoy día, cómo transformar la sociedad sin barricadas ni petardos - y esto simplemente porque no estamos precisamente en una situación de barricadas y petardos, es decir, una situación revolucionaria como p. ej. la del 36. Por otra parte era diseñado como un proyecto que pretende ser revolucionario en el sentido de la palabra, sin caer en las trampas del reformismo. Por lo tanto, arranca de los puntos básicos que a todos nos conmueven, que son la economía, es decir de qué vivimos, luego la situación política, laboral y cultural que vivimos y finalmente ocio y la vida “privada“ - sectores que normalmente están completamente separados. Esto es, un poco abstracto, el punto de arranque. En concreto, se trata pues de un intento de reconquistar la cotidianeidad en un barrio o en una ciudad mediante un modelo de “anarquía“ no teórica sino vivida a través del ejemplo. En nuestro caso concreto hemos proyectado la unión de empresas autogestionadas con iniciativas políticas y culturales. Allí uno no solamente trabaja de forma diferente, sino también vive de otra forma, por ejemplo en comunidades que abarcan todas las generaciones. Así demostramos palpablemente y sin mucha retórica anarquista una vida sin jefes, basada en el libre acuerdo y el apoyo mutuo. La estrategia era la siguiente: Si esto funciona cotidianamente, la gente acabará diciendo “Esto está de puta madre, esto me gusta y si eso lo llamáis “anarquía“, de acuerdo...“ La intención era, pues, romper un poco el gueto anarquista. A: Entonces, lo que llegó aquí del Proyecto A a nosotros nos sonó en España básicamente por el libro que habías escrito y por las ideas allí expresadas. Por otra parte, también nos llamó la atención que ya había funcionado en la vida cotidiana con sus “dobles proyectos“, y muchos han ido a Neustadt a ver si la cosa funcionaba. Cuéntanos un poquito lo concreto que teníais dentro del Proyecto A. H: Bueno, era una idea muy sencilla: se unen dos o más proyectos, uno que sea más bien de carácter económico donde se saca dinero y con el cual se subvenciona un proyecto más bien político o cultural que necesita dinero. Lo hemos empezado hace unos 15 años en una ciudad mediana alemana de unos 40.000 habitantes y en síntesis se puede decir que el proyecto sigue existiendo, no fracasó, pero tampoco dio el impacto político como lo habíamos imaginado. De una docena de empresas, poco más de la mitad han sobrevivido como tal, es decir como empresas libertarias y autogestionadas. Se han colocado bien en el mercado, han hecho una buena trayectoria y son muy reconocidas por la población. También unos proyectos culturales y, por ejemplo, un bar-restaurante, están bien implantados, pero no se ha pasado a la segunda fase. La segunda fase, que era la de intervenir políticamente en la ciudad, prácticamente se abortó antes de empezarla a causa de conflictos internos e interminables debates puristas sobre el “comportamiento anarquista correcto“. Después de la decaída y una fase de resignación que duró 8, 9 años estamos ahora precisamente esperando que se dé la segunda fase. Parece, que la situación es más favorable. A: ¿Puedes concretar un poco los motivos de la crisis? H: Son un tanto complejos. En un primer período, el Proyecto A era un éxito rotundo, era un tiempo de mucha agitación. Para muchos compañeros en Alemania fue un atractivo muy grande y muchos acudían a Neustadt como si fuera la Meca de la Anarquía, cosa que no estaba planeada así. Y muchos venían en plan purista, para criticar y no para participar. Para éstos era puro reformismo y todo se debería plantear de otra forma mucho más radical y mucho más “correcta“. En fin, estos “anarcoturistas” nos comían el coco discutiendo y disputando a tal grado que provocaron peleas internas hasta llegar a un punto en que muchos se retiraron amargados. Sobre todo aquellos que se habían adherido sin ser anarquistas innatos. Luego, los súper anarcos, después de provocar esta crisis, se retiraron diciendo “¿Ves? ¡Teníamos razón, eso no podía funcionar jamás!” El segundo problema que también nos afectó era que nosotros planteamos el proyecto en un momento en que el así llamado “movimiento alternativo” ya estaba en un cierto declive. Ya no estaba tanto de moda lo de las empresas autogestionadas, así que prácticamente la segunda generación nos faltó. Es decir, creamos puestos de trabajo, pero resulta que la generación joven ya no estaba interesada en asumir todas esas responsabilidades. Así, muchos colectivos estaban forzados a tener empleados contra su voluntad. Recién últimamente esto está cambiando un poco, simplemente por la precariedad del trabajo asalariado que vuelve a aumentar el atractivo del trabajo autogestionado. A: Entonces ahora estáis envueltos en otra fase y continúa el Proyecto A como tal porque hay un colectivo de gente que así lo trabaja. Tú estas ahí también, pero tienes otro proyecto entre las manos - la creación de algún lugar de atención a las personas de la tercera edad. H: Sí, sin embargo quisiera precisar primero que el Proyecto A, tanto como idea, como libro y como experiencia social en el pueblo donde yo vivo, ha producido cierto eco en el mundo libertario. En varias ciudades de Alemania y en el extranjero hay proyectos que hacen hincapié en el Proyecto A. No se trata de una organización formal, más bien de una adhesión a la idea. Así, el proyecto ha sobrevivido en muchos rincones del mundo y, por lo tanto, ha dado un impulso al movimiento anarquista. Lo que estoy montando en estos momentos lo llamamos con un poco de ironía el “Proyecto A, fase B“, y eso corresponde un tanto a nuestra edad. Lo que pasa es que somos cada día un poco más viejos y nos dimos cuenta de que casi todos los proyectos anarcos están diseñados para gente joven o de edad media, gente que trabaja y tiene hijos. Hasta ahora, nunca habíamos pensado en entender la anarquía, también, como un “proyecto de envejecer dignamente“, valga la expresión. La así llamada “tercera edad” no la entendemos solamente como un discurso de un subsidio suficiente, sino como un discurso de calidad e dignidad de vida. Tenemos p. ej. en vista la generación de nuestros mismos padres. No queremos que se mueran desamparados, aislados y solos en algún asilo anónimo. Y sin duda, luego, nosotros mismos, tampoco. También vamos avanzando de edad y una enfermedad puede tocar a cualquiera y en cualquier momento. En tal circunstancia te encuentras tú solo en tu piso, si tienes suerte con tu compañero o compañera, y nada más. Lo que estamos montando, ya en fase de concretización, es un nuevo proyecto adicional a los que ya existen, otra experiencia de convivencia que podría llamarse una “casa de las generaciones“. No queremos crear un asilo para ancianos, sino una convivencia vital en un gran edificio de posesión colectiva, en un terreno adecuado donde puedan vivir diferentes generaciones. Cada uno elige libremente sus parentescos, que no tienen por qué ser biológicos, de forma que cada uno, cada familia, cada grupo de afinidad y cada grupito tenga su vivienda “privada“ donde pueda retirarse. Pero al mismo tiempo allí puede disponer de muchos espacios comunes, como comedor, cocina, biblioteca, sala de actos, espacio para menores y para ancianos - incluso con un proyecto de asistencia sanitaria, de cura y de cuidados. Este Proyecto no sólo se dirige a sus participantes, sino también a la gente del barrio, ofreciéndoles sus diferentes servicios. Queremos comprobar así que las estructuras solidarias y libertarias sirven también para una vida digna en la tercera edad - y de forma más eficaz que las estatales. Surge otra vez la misma filosofía del Proyecto A y sin darle mucha etiqueta. Si de esta manera el apoyo mutuo, la solidaridad y la vida en libre acuerdo - que son temas anarquistas de todos los tiempos - llegan a la gente no por la teoría sino por la práctica, eso probablemente hará más impacto que leer tres libros de Kropotkin. En Alemania ya existen más de treinta y cinco proyectos parecidos con unos 700 participantes, no todos con la integración de ancianos, organizados en el “Mietshäusersyndikat“, de cuya larga experiencia podemos participar. Nosotros lo integramos en nuestra estrategia, implantándolo en lo que queda del Proyecto A. En esta coyuntura encaja muy bien el hecho que mientras tanto surgió una nueva generación de anarcos, libertarios jóvenes que no son de la generación del Proyecto A pero que desde luego lo conocen porque está allí. Esperamos que éstos ahora vayan haciendo un poco de “cosquillas políticas“ a los “veteranos“ del Proyecto. Ya nos han dado cierto empuje y la cosa empieza a cuajar. Se está creando una nueva relación entre los jóvenes y los viejos y los más viejos. Parece que aquellos militantes dentro del Proyecto A que se han retirado un poco en sí mismos les encanta que haya gente joven que sigue sus ideas y pienso que así tal vez podamos resolver el problema de la “segunda generación” que tanto nos faltaba. A: esperemos que esa parte salga a tiempo para que puedas disfrutar. Nos llamó en su momento aquí mucho la atención de esas formulaciones del Proyecto A, justamente la parte en que decía que no podía ser que alguien fuera muy anarquista en su vida sindical o en su vida política y después resultara que en su vida personal no tenia ningún nivel de coherencia con ello o que, bueno, quizás lo pretendía pero no lo conseguía. Que había que tratar por lo tanto de que esas tres partes de vida de cada uno, la parte de vida personal, la parte de vida social y la vida política tuvieran una lógica entre ellas, y que cuando se planteaba por lo tanto la actividad colectiva de la gente se planteara que todo ello encajara en la mejor medida posible. Cosa que o estabas en el sindicato o estabas en el grupo autónomo, o no estabas en nada y personalmente eras más anarco que nadie - pero no juntábamos nunca las tres facetas... Me gustaría que comentaras cómo juntabais esas tres facetas. H: La idea era y sigue siendo que queremos llegar tal punto en que tú, en el contexto de un proyecto así, estás realizando una tarea cualquiera y ya no puedes decir: “Bueno lo que estoy haciendo en este momento, no sé si es trabajo productivo o si es ocio o si es agitación política“. Porque las cosas encajan conjuntamente. Si por ejemplo simplemente trabajas como trabajador en una empresa autogestionada y sin jefes y si esta empresa diariamente demuestra al público que es posible vivir y trabajar así, yo creo que has hecho mucho más por la anarquía que repartir cien octavillas. Porque es un ejemplo palpable y comprensible que no necesita explicación. Y por lo tanto haces una tarea laboral y política al mismo tiempo. Valga el ejemplo de mi propio padre que nunca fue anarquista sino socialdemócrata frustrado. Él aprendió el oficio de astillero, un hombre pues, que trabajaba con sus manos. Yo le podía hablar todo lo que quería de la anarquía e incluso darle lectura en abundancia - sin jamás convencerle de que eso podría funcionar. Recién cuando tuvo la ocasión de ver en una carpintería nuestra que la gente sabía trabajar con sus manos pero sin jefes y que las puertas del armario se abrían y cerraban sin problemas admitió que “eso de la anarquía, ¿quién sabe?, tal vez funciona de verdad“. De la misma forma convences a la gente: si pueden ver que la vida en una comunidad te brinde muchas ventajas, hasta cierto “lujo“, que una familia obrera sola no se puede prestar. Si en tal circunstancia por ejemplo te encuentras con los niños y otros compañeros en el jardín de tu comunidad, acompañado por un buen libro y una copa de vino - cierto que es ocio. Pero a la vez es agitación política. Te darás cuenta al verles cierta envidia a esta forma de vida en las caras de los vecinos... No fue casualidad que el Proyecto A supo atraer a mucha gente “apolítica“. He dicho en cierta ocasión, que el proyecto A en su estructura - y también en el discurso libertario que produjo - tiene mucha similitud con la idea anarcosindicalista. A partir de 1907, cuando se empezó a discutir la idea de formar sindicatos anarquistas, también fue tachado de “reformista” por los puristas de aquel tiempo. Una vez metiéndote en sindicatos, argumentaban, ya has cometido un pecado: el movimiento se hará parte del sistema y nunca llegará a ser revolucionario. En cambio, el anarcosindicalismo fue la única forma histórica del anarquismo que llegó a la revolución, ¿Por qué? Por el simple hecho de que el anarcosindicalismo logró sacar el anarquismo del gueto de meros pensadores y filósofos a la vida cotidiana y palpable. Cualquiera aunque era analfabeto podía ver y sentir en la vida real lo qué significaba “anarquismo“. Y alguien que se afiliaba o bien a un sindicato como trabajador o bien a una iniciativa social de su barrio, a un ateneo o un economato o una escuela libre no tenía que ser necesariamente anarquista para participar en estas estructuras libertarias. El sindicato en sí era apolítico, un instrumento de lucha de los trabajadores en sus propios manos. Para mí, la fuerza de este movimiento surgió de ahí ¬- porque ya no era secta, porque logó a ser popular. La idea del Proyecto A tira por ese camino - y si me permites esa comparación histórica con el anarcosindicalismo, pienso que más o menos hemos ya pasado esa fase polémica que el anarcosindicalismo vivió en 1907. Ya nos aceptan como una idea que ha pasado su primera crisis y que sigue de pié. Para mí ya es algo haber logrado que seis o siete empresas han sobrevivido, han crecido, han creado puestos de trabajo y siguen siendo libertarias. Claro que es un proceso largo y aún estamos lejos de la fase cuajante. Hemos creado nada más que una base. Pero hoy día se puede discutir la idea del Proyecto A entre los libertarios alemanes y la mayoría saben de qué se trata. El libro está difundido por internet en todas partes, hay generaciones adeptas que casi lo saben de memoria. Para mí fue un gran placer ver ayer aquí, en el barrio de Sants, una segunda generación inspirada por el Proyecto A, hijos de aquellos que nos visitaron en Alemania hace quince años. Están montando algo parecido y entre ellos circulan fotocopias de fotocopias de textos sobre el Proyecto A en castellano. Tengo la impresión de que el proyecto es como un virus que marcha por sí sólo. No hace falta que yo meta la mano para que siga. Yo me ocupo de mi vida en mí contexto social y allí hago lo que puedo. A: Y para acabar, la pregunta fácil que siempre es la más difícil, ¿quién es Horst? H: Un soñador realista. Me gusta la vida y creo que soy hedonista por convicción, ya que pienso, que el champán debería estar para todos... Soy papá, tengo compañera y tres hijos. De profesión me considero escritor, libertario por supuesto, pero como de escritor no se puede vivir y de libertario menos, el pan me lo gano trabajando en publicidad. Es un poco como la prostitución, ya que a veces te vendes al mundo del consumo, pero intento ensuciarme las manos lo menos posible. Soy trotamundos y he hecho los cinco continentes con la mochila al hombro. Milito en el movimiento anarquista desde los años sesenta y participé en muchas organizaciones hasta llegar a la conclusión de que con tanto congreso, con tanta organización y tantas siglas y sellos sería difícil cambiar el mundo. No me retiré del todo de las organizaciones, pero prefiero dedicar mayor fuerza a aquellos pequeños ensayos prácticos que impactan directamente en la vida cotidiana de la gente. Mi obra más querida, sin embargo, es el “Anarchiv“, que es una biblioteca con centro de documentación anarquista en Alemania que llevo desde hace treinta y cinco años. Creo que cuando me toque la hora me gustaría morirme en el diván del Anarchiv leyendo algún buen libro anarquista. |
| Las leyes represivas de la II República Dedicado a todos esos pro-III Republica que lejos de acercarse a la autonomía individual y a proyectar una lucha contra la dominación se acolchan en posturas jerarquicas, manchadas igualmente de sangre y reformistas, sin salvarse el proselitismo barato que hacen los partidos de izquierdas de esa bandera. |
Un poquito de historia para que no se nos olvide y/o aprendamos en qué consisten cualquier tipo de gobierno con estructuras jerarquicas de poder. Este artículo está rescatado de una revista/periodico burgues de hace un tiempo así que se trata de recapitular y dejar clarito a todxs aquellxs que se exsalzan a la República como la fórmula idonea para ser y vivir libres es un cuento chino y que en estas líneas podemos ver como sus estrategias represivas son igual o más crueles que las de ahora. Ya sólo nos queda decir que este artículo hace un esbozo muy global de sus leyes y sus intenciones de controlarlo. Las leyes represivas de la II República El 12 de febrero de 1932, cuando ni siquiera se había cumplido un año de la proclamación de la II República española, zarpaba del puerto de Barcelona el buque carguero «Buenos Aires», convertido en cárcel flotante y llevando a bordo en condiciones que difícilmente pudieran ser consideradas como tolerables a ciento cuatro anarquistas que acababan de protagonizar una singular aventura revolucionaria: la proclamación del comunismo libertario en la comarca del Alto Llobregat. El destino de tales penados era la Guinea colonial española, en la que cumplirían la condena de extrañamiento a la que el Gobierno presidido por Manuel Azaña les había condenado en estricto cumplimiento de la recién instaurada ley de Defensa de la República. La revuelta anarquista del Alto Llobregat formaba parte de la serie de movimientos subversivos de la izquierda radical, con la que desde sus inicios debió enfrentarse el nuevo régimen, mucho antes de que la derecha protagonizase una actitud similar. Durante cinco días miles de trabajadores de la cuencas mineras de Figols, Manresa y Barga ocuparon ayuntamientos y edificios oficiales en un claro ejercicio de violencia revolucionaria, con el que acabarían las fuerzas militares dirigidas por el general Batet, el mismo que dos años después lo haría, aunque en este segundo caso a cañonazos, con la sublevación separatista de la Generalidad. «En diez municipios ha ondeado la bandera rojinegra señera de una causa, símbolo de lucha, contraseña de hermandad universal bajo la que se intenta realizar en la tierra el sueño de la felicidad, la igualdad y la libertad», escribiría en enardecidos tonos la dirigente anarquista Federica Montseny. (Joaquín Brandenas: «Anarcosindicalismo y revolución en España»). Más acuciados por otras urgencias que las de la retórica de circunstancias, otras figuras no menos representativas del anarquismo, como Durruti y los hermanos Ascaso, patentizaban, muy a su pesar, los dudosos valores democráticos de la primera de las leyes represivas republicanas, con la que increíblemente se recuperaba la ya lejana memoria de los presidios africanos. No iba a ser, sin embargo, esta ley de Defensa de la República una excepción en la incipiente legislación represiva republicana. En intervalos de tiempo muy próximos, otras dos, la de Orden Público y la de Vagos y Maleantes, iban a contribuir a la definición de un contexto jurídico dentro del cual la vulnerabilidad de los derechos individuales de los españoles adquiriría estado legal. Presentada por Azaña como una fórmula defensiva para la estabilidad del sistema, la ley de Defensa de la República sería aprobada sin discusión por las Cortes el día 20 de octubre de 1931. Su carácter draconiano, que quedaba ya de manifiesto desde su preámbulo, alcanzaba su nivel más alto con el exhaustivo repertorio de situaciones o conceptos susceptibles de ser considerados como agresiones a las instituciones republicanas. Tales eran, por ejemplo, la resistencia o desobediencia a las leyes o a la fuerza pública; las huelgas salvajes; la coacción laboral, e, incluso, el agio. No era tampoco excluida de semejante consideración la apología de la Monarquía y la exhibición de sus banderas e insignias. Pero mucho mayor calado represivo tendrían los capítulos referidos al ejercicio de la libertad de expresión y al orden disciplinario de los funcionarios. En el primer caso, el ministro de la Gobernación, sin otro expediente que el de su libre albedrío, podría decretar el cierre de cualquier medio informativo, lo que, de hecho, implicaba una forma de censura encubierta. Y por lo que respecta al código de comportamiento de los funcionarios, quedaba también en sus manos la cualificación de su celo y aptitudes, un sutil eufemismo bajo el que se disimulaba algo que no dejaba de ser inquietante: la posibilidad de una depuración. La propia realidad se encargaría bien pronto de ratificar la sectaria intencionalidad de la nueva norma legal. En los meses siguientes a su puesta en vigor, serían cerrados no menos de cien periódicos. Hasta tal punto llegaría la situación, que el propio Unamuno, uno de los patriarcas de la República, secundado por varios diputados, solicitaría de las Cortes nada menos que la vuelta a la ley monárquica de 1893 establecida por el Partido Liberal de Sagasta, «que si proporcionaba "ciertas garantías" contra el periodismo incendiario, otorgaba más libertad que las draconianas leyes republicanas». (Stanley C. Payne: «El colapso de la República»). Quedaba claro que la ley de Defensa de la República no era, desde luego, el mecanismo más adecuado para conseguir la integración de los españoles en el nuevo régimen, teóricamente contrario por principio a todo método defensivo de carácter policiaco. Utilizar el extrañamiento, la depuración y las multas sin un previo proceso judicial no era precisamente un ejemplo de la democracia que los ciudadanos esperaban de la idealizada República. Un año después, en abril de 1933, y con el ánimo, sin duda, de terminar con la discrecionalidad sancionada hasta entonces, el Gobierno presenta a las Cortes, y éstas aprueban, el proyecto de una ley de Orden Público. Meramente un gesto, ya que no sería otra cosa que un enmascaramiento de los aspectos más drásticos de la que pretendía sustituir. No sólo se mantenían éstos, sino que se establecían en su articulado los que serían denominados estados de alarma, prevención y guerra, cuya reiterada aplicación del primero de ellos haría que desde la promulgación de la ley hasta el comienzo de la guerra civil apenas si se pudiera encontrar un mes de normalidad constitucional en España. Si con las dos leyes referidas el Gobierno de la II República perseguía el mantenimiento de la seguridad del Estado, con la de Vagos y Maleantes, de diciembre de 1933, que las seguiría, el objetivo propuesto sería algo más conceptual: la protección de los valores éticos de la nueva sociedad. Una sociedad de la que quedaban excluidos los homosexuales, a los cuales se incluía en un repertorio no precisamente escaso de personas «con inclinación al delito», tales como vagos, rufianes, proxenetas, indocumentados, tahúres, corruptores de menores alcohólicos y toxicómanos, cosa que sin pensárselo dos veces habían aprobado los puritanos diputados de la República. (Juan Gil Pecharromán: «Segunda República española»). No puede tampoco dejarse en absoluto fuera de este contexto represivo la creación de la denominada Guardia de Asalto, con la que en cierta forma se pretendía sustituir a la Guardia Civil, de supuesta dudosa fidelidad. Se trataba de desarrollar un nuevo modelo de fuerza pública fuertemente concienciado. Sus armas operativas eran una pistola de reglamento y una larga porra de goma, y sólo en situaciones excepcionales sus números hacían uso de las tradicionales carabinas o tercerolas. Sus oficiales procedían del Ejército y es curioso que su primer jefe fuese el entonces teniente coronel Muñoz Grandes, que tanta relevancia alcanzaría después en el franquismo. Los niños de la época, que veían a los guardias saltar casi en marcha de sus grandes vehículos descapotados, cantaban una surrealista canción: «Mamá, yo quiero ser guardia de asalto / porque se come bien y no trabajo. / Cuarenta duros dan y una pistola / y un tolete de goma que estira y toma». No eran moco de pavo doscientas pesetas en aquel tiempo, desde luego. Pero acaso una de las formas menos explícitas en su definición, pero sin duda de mayor alcance represivo de las adoptadas por la República, consistiría en lo que, de hecho, fue la constante utilización que el Gobierno hacía del Ejército en el mantenimiento del orden público. No se trataba solamente de su participación activa en las situaciones de carácter subversivo o revolucionario, iniciada ya en el mismo año 31 con la presencia de tropas coloniales por primera vez en la historia contemporánea, en la revuelta anarquista de Sevilla, sino incluso de una actuación subsidiaria de la de los agentes sociales, eso que ahora se llama «misiones de paz». En toda clase de huelgas y conflictos laborales, los soldados eran presencia obligada. Ellos conducían trenes y tranvías, vigilaban los edificios públicos, franqueaban las cartas y fabricaban el pan. Paradójicamente, la República que pretendía unas Fuerzas Armadas sometidas al ordenamiento político del país -de ahí las leyes de Azaña sobre el Ejército- las acreditaba sin remilgos desde su misma instauración, como garantes del orden establecido. Si los últimos meses de la II República, tras las elecciones de febrero del 36, transcurrieron ya definitivamente por unos cauces que difícilmente pudieran ser calificados como democráticos, tampoco los de sus inicios fueron, como se ve, demasiado proclives a una libre convivencia, en función sobre todo de una legislación sectaria y represiva. Entre el republicanismo, la democracia y la libre expresión, sus dirigentes escogieron el republicanismo sin dudarlo demasiado. Las trágicas consecuencias de tal opción no tardarían en pagarlas, tanto dentro en su lado como en la guerra civil contra los fascistas. |
http://argentina.indymedia.org/news/2006/02/372855.phpPor miedo
ELVIRA LINDO
EL PAÍS 08-02-2006
No hay nada más comprensible que tener miedo, reconocerlo y obrar en consecuencia. Uno tiene miedo a escribir un artículo comprometido o a dibujar una viñeta que presumiblemente traerá unas consecuencias amenazantes, y entonces decide envainársela, escribir, dibujar otra cosa. El mundo está lleno de asuntos de los que hablar, y a menudo lo mejor sería contar lo que se tiene delante de los ojos, el crimen del piso de abajo. No hay nada más paralizante que el miedo. El miedo puede socavar el empuje vital de un individuo, pero también corromper a una sociedad entera. El miedo puede extenderse como se extiende el virus de la gripe, por el aliento del que viaja a tu lado en el autobús. España tiene un historial en miedos colectivos: el miedo a una involución en el proceso democrático, el miedo a la bomba, al tiro en la nuca, a expresarse, a jugársela. Cuando el miedo se reconoce, tiene un fondo de nobleza; lo terrible es el miedo que produce vergüenza y tiende a enmascararse con razones ideológicas para que no se note. Nos cuesta aceptar que callamos por miedo, así de simple. En el asunto de las caricaturas del profeta se puede discutir, por supuesto, la oportunidad de publicarlas o la conveniencia del desafío, pero no debiéramos olvidarnos de que hay un fondo de incoherencia entre lo que la sociedad europea exige a sus democracias y el margen de comprensión que en nombre del relativismo tiene con aquellos que ni por asomo practican esos derechos. Queremos tener grandes márgenes de libertad, expresarnos sin censuras, elegir nuestra opción sexual; exigimos respeto hacia cada una de nuestras sagradas diferencias individuales, nos parece inapelable el derecho a afear la conducta reaccionaria de la Iglesia católica, y sin embargo, cuando se trata de ejercer nuestra capacidad crítica con otras creencias, echamos mano de esa razón poderosa que se llama respeto y que nos ayuda a justificar lo injustificable. Es como si disfrutáramos de los dones que ofrecen las reglas democráticas pero no estuviéramos dispuestos a defenderlos. La idea ilustrada del respeto es que uno tiene derecho a arremeter contra las creencias pero no contra los individuos, ni carcajearse del sufrimiento humano. Sería catastrófico que dejáramos de ejercer nuestro derecho, por miedo.
| LA CRISIS DE LA IZQUIERDA |
| Por Carlos Taibo |
Más que teorizar al respecto, tiene su sentido que propongamos algunos ejemplos de lo que tenemos entre manos. Uno de ellos, el primero, lo aporta el acatamiento general de una palabra, globalización, que nos acosa hoy por doquier. Secuela lamentabilísima del empleo, omnipresente, de la palabra que nos ocupa es el olvido constante de otra, capitalismo, que a los ojos de muchos sigue retratando de manera cabal el grueso de las relaciones económicas que, por desgracia, imperan en el planeta. Tiene uno que concluir que semejante operación sustitutoria es cualquier cosa menos neutra e improvisada: obedece, antes bien, al designio de retratar de manera saludable una realidad que en modo alguno se ajusta a tal operación y de hacerlo, por añadidura, borrando del lenguaje la palabra capitalismo, estigmatizada como añeja y panfletaria. Propongamos un segundo ejemplo que remite a una realidad cercana: los hechos franceses de hace ya unas semanas han suscitado un caudal ingente de reflexiones que los han vinculado, sin más, con la inmigración y la integración Aunque sería absurdo negar que estos dos vocablos guardan mucha relación con las algaradas nocturnas registradas en los suburbios franceses, uno no puede dejar de sorprenderse ante lo que entiende que es una evidencia indisputable: por mucho que haya querido ocultársenos, lo que había por detrás de los disturbios no era otra cosa que un escenario marcado por la explotación y la injusticia, dos palabras mucho más importantes, a la hora de retratar la realidad, que las antes invocadas. Y es que encarar los problemas de integración se antoja más sencillo, y menos comprometedor, que hacer otro tanto con los derivados de la explotación y la injusticia en nuestras sociedades. Qué llamativo es, en tercer lugar, que ante la ofensiva que la derecha más mezquina lanzó contra la enseñanza pública, en nuestra clase política hayan sido escasas las voces que han salido en defensa de aquello que --parece-- la mayoría reclama: una apuesta rotunda por la enseñanza pública, universal y gratuita que cancele cualquier suerte de financiación estatal de la enseñanza privada (y que haga otro tanto, por cierto, con la financiación de la Iglesia católica). Que los propios dirigentes del PSOE se hayan mostrado renuentes a pronunciarse con claridad al respecto es un indicador sólido de la hondura de la crisis, tanto más cuanto que la apuesta en cuestión nada tiene de radical: al fin y al cabo es la que blandía, en el siglo XIX, la burguesía en su lucha contra viejos privilegios e instituciones. Aunque, claro, puestos a buscar comportamientos aviesos, ahí está el de nuestra neoliberal CEOE, firme partidaria de la financiación pública de los centros privados de enseñanza. Eso sí que es desparpajo... Agreguemos, en suma, un último ejemplo: castigadas, tal vez, por esa retahíla que sanciona que la izquierda debe desentenderse de falsos problemas vinculados con una imaginaria cuestión nacional, son muchas las gentes que parecen haber arribado a la conclusión de que los estados son sagrados o de que, en su defecto, es preferible aceptar sin más lo que hay y no prestar oídos a quienes se sienten incómodos en unos u otros de aquéllos. Llamativo es de nuevo que muchos intelectuales de izquierda, aparentemente dispuestos a considerar críticamente todo lo que nos rodea, cierren filas, por acción u omisión, en torno a discursos que le dan aire a nacionalismos --así, el español de estas horas-- cómodamente instalados en las maquinarias de los estados y, al tiempo, ultramontanos e intolerantes. Si las líneas nos sobrasen, bueno sería escarbar en las razones que dan cuenta de comportamientos tan entreguistas. Limitémonos a enunciar dos ideas que remiten a horizontes diferentes. Si el primero de éstos es el de quienes en el pasado se entregaron cumplidamente a una defensa de la aberración soviética y hoy aceptan, bien que sotto voce, la bondad del capitalismo, el segundo es el de quienes, desde el mundo propio de la socialdemocracia, han decidido resolver el problema de la mano de una activa inmersión en la lógica del sistema, de siempre acompañada de un mohín, y de una sonrisa autocomplaciente, ante quienes se niegan a aceptar ese juego. El mejor testigo de esta segunda opción lo proporcionan, entre nosotros, esos partidos que, otrora formalmente en la izquierda, pescan hoy en los caladeros del centro y han asumido, de resultas, una utilitaria condición atrapalotodo. Recuperar, sin vergüenza, la palabra clara se antoja una premisa insorteable para dejar atrás tanta miseria. |
Las afirmaciones de la religión no pueden ser objeto de conocimiento teórico. El sentimiento por parte del hombre de la conciencia de su culpa constante y su aspiración a la felicidad engendran en él la fe en un dios que castiga y ama; pero no puede haber pruebas de la veracidad de esta fe. Todos los dogmas de las religiones resultan, a la luz de esta concepción, subjetivos y arbitrarios.
La razón y la experiencia histórica demuestran que el prejuicio religioso constituye un serio obstáculo para el pleno desarrollo de la libertad y la felicidad de los individuos. Los portavoces de la irracionalidad exigen fe y sumisión bajo el temor de una futura catástrofe escatológica, operando con amenazas de tormentos infernales y con promesas de goces paradisíacos.
Condicionada por su poder hipnótico, gran parte de la humanidad sigue encadenada a esta ficción, siendo a la vez cómplices y víctimas del engaño masivo representado por las religiones. La liberación de estas cadenas espirituales tiene un significado decisivo en el desarrollo de la sociedad y en el proceso de liberación del ser humano. Por ello, la lucha contra la religión no se puede limitar sólo a la esfera política o económica. Ha de poseer inevitablemente como base una nueva cosmovisión y una nueva actitud ética, orientada contra la ideología totalitaria religiosa. Frente a la barbarie representada por los dogmatismos, proponemos un retorno de la razón, una nueva visión de la realidad y la voluntad de liberar a los individuos de las fábulas derivadas del pensamiento mágico.
El desarrollo del pensamiento ateo ha sido históricamente tortuoso y contradictorio. Pero las manifestaciones de este desarrollo han sido eslabones hacia el ateísmo consecuente. Ante el juicio de la razón, la religión en su conjunto resulta decididamente condenada. No obstante, la superstición religiosa organizada mantiene todavía estrechas alianzas con el poder político y económico, con la moral y con la cultura. Tal superstición permite y sustenta el influjo que la irracionalidad ejerce sobre nuestra época, en forma de integrismos y fundamentalismos.
Ciertas formas de oposición a las condiciones establecidas no son efectivas sino a través de una colectivización del esfuerzo. Pretendemos dar forma a un movimiento ateo global, que se dote de unos objetivos concretos y que planifique sus actuaciones públicas. Pensamos que jamás se ha dado al ateísmo la importancia que posee como fundamento de las bases científicas, políticas y filosóficas de Occidente. Creemos necesario profundizar en los fundamentos históricos, sociológicos, psicológicos y filosóficos del ateísmo, seccionar las raíces de nuestra heredada moral judeocristiana y analizar críticamente el papel que la religiosidad ha ejercido y ejerce sobre la conducta social.
Estamos convencidos del papel del ateísmo como catalizador de fuerzas transformadoras. La Federación Internacional de Ateos está integrada por hombres y mujeres seguros de la necesidad de prescindir de la idea de dios, de combatir el error fatal de esta creencia y de acotar progresivamente la influencia de las religiones y de sus ideologías afines en nuestras respectivas sociedades. A través de ella será posible canalizar de forma positiva nuestra capacidad de análisis y de respuesta ante la amenaza representada por la religiosidad y por el prejuicio idealista para el pleno desarrollo de los derechos y libertades civiles en los sistemas políticos en los que habitamos. Es un paso imprescindible en la formación de una sociedad más crítica, consciente, libre y autónoma, capaz de enfrentarse colectiva y coherentemente a la presión ejercida por el oscurantismo religioso.
El pensamiento libre no se detiene jamás ante el fetichismo. Ha llegado el momento de converger en una asociación atea internacional, que se concrete en una lúcida y efectiva conspiración contra todo tipo de irracionalismo.
En una nota remitida a Europa Press, desde el sindicato CGT se anima a los trabajadores a "no dejar de luchar y a intensificar las medidas de presión, dirigidas a forzar una salida viable y digna para la empresa y para los puestos de trabajo".
Relatan que una delegación de la CGT cacereña ha visitó hoy la planta de cerámica para transmitir su sentimiento de apoyo a los trabajadores, y ofrecerles su apoyo ante cualquier iniciativa que tomen, además que asegurarles que "en su lucha pueden contar con nuestro apoyo y aliento".
En este sentido, realizan un llamamiento para que todas las organizaciones obreras, colectivos sociales, instituciones y ciudadanos de Cáceres también presten su apoyo a estos trabajadores, "porque no debemos permitir que la ciudad pierda una de sus principales industrias, ni que los trabajadores sean siempre las víctimas de gestiones irresponsables y de manejos políticos y empresariales antisociales".
Señalan que el cierre de esta fábrica sólo perjudicaría a los trabajadores "e incomprensiblemente beneficiarían a quienes son directos responsables de la quiebra", por lo que aseguran desde CGT que existen modelos y experiencias que así lo avalan "por lo que consideramos posible la continuidad de la empresa bajo la gestión de los propios trabajadores, siempre que prime la dimensión social sobre la lógica del beneficio".
Así, aseguran que el evidente interés social de este caso justifica de sobre el que desde las instituciones, y en especial desde la Junta de Extremadura, se preste apoyo económico y técnico para la revitalización de la empresa, máxime cuando este apoyo no se regatea a proyectos de escasa viabilidad, mayor coste, incierto futuro y marcado rechazo ciudadano.
Sr. Moratinos, Ministro de AA.EE.
Muy Sr. mío:
En la entrevista realizada el día 10 de noviembre de 2005 en Radio Nacional al embajador español en Amán, y en contestación a la pregunta de si el terrorismo de Al-Qaeda puede hacer pensar que estamos en la Edad Media, se pronunció en el sentido de que no había que ir tan lejos en el tiempo ya que en los S. XIX y XX existieron 2 terrorismos “como el anarquista y el de los nazis”.
Le transmitimos nuestra más enérgica protesta ante la comparación con el histórico movimiento anarquista, compuesto por trabajadores que lucharon por sus derechos y libertades en una época donde primaban las dictaduras y las represiones contra las asociaciones obreras, como la Iª Internacional, dejando en su empeño transformador de este país miles de obreros muertos, desde los duros calabozaos de Montjuich, ya expirando el siglo XIX, hasta la dictadura franquista, pasando por el reguero de sangre obrera dejado por Primo de Rivera y Martínez Anido.
Exigimos la rectificación pública de dicha comparación realizada por un embajador español que dice representarnos a todos y demuestra poco respeto a las organizaciones obreras. La falta de conocimientos de este embajador sobre la historia obrera y su lucha por sus derechos es inaudita, a no ser que se deba a una comparación deliberada para el desprestigio del movimiento anarquista y anarcosindicalista, tan arraigado en España y tan importante antes y ahora en la lucha por la libertad.
Rafael Corrales
Secretario General de la Confederación Nacional del Trabajo
El catedràtic d’economia de la Universitat de Ginebra i especialista en economia de les llengües François Grin ha publicat un extens dossier on analitza les polítiques lingüístiques de la Unió Europea. L’estudi ha estat requerit i editat per l’Alt Consell de l’Avaluació de l’Escola, un organisme públic francès autònom que avalua i analitza l’estat de l’ensenyament a França.
AGENDA LIBERTARIA 2006
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